MIT completa la batería de una nanomáquina construida con virus

Massachusetts Institute of Technology (MIT) pertenecen a la segunda categoría. Han convertido la batería construida con virus en una realidad. Sus esfuerzos no han dado resultados inmediatos. Han estado trabajando en esta teoría durante los últimos cinco años. Estaban concentrando sus esfuerzos en un virus conocido como bacteriófago M13 que es inofensivo para los humanos.

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La principal ventaja de este bacteriófago M13 es que es atraído por materiales inorgánicos. Cada virus puede ser recubierto con oro y óxido de cobalto y eso lo transforma en un pedazo de nanocable. Cuando combinamos estos virus en forma de cadena, forman una película que puede actuar como ánodo o la parte de una batería que lleva una carga iónica negativa. Esta hazaña se logró hace casi tres años. La batalla estaba medio ganada. Todos sabemos que los iones negativos y positivos son necesarios para formar una batería funcional. ¿Cómo funciona la batería? El primer requisito es cargar una batería. La carga de una batería requiere el flujo de iones desde el ánodo cargado negativamente hasta el cátodo cargado positivamente. Otro aspecto importante es la descarga de una batería. Para ello necesitamos el flujo en la dirección opuesta para «descargar» esa electricidad a través de ordenadores portátiles, teléfonos móviles y otros dispositivos similares.

El siguiente esfuerzo del equipo del MIT fue dirigido hacia el desarrollo de un cátodo. Han utilizado virus que serían atraídos por el fosfato de hierro y los nanotubos de carbono (moléculas cilíndricas de carbono frecuentemente utilizadas en nanotecnología). De esta manera han creado una sustancia altamente conductora cuyo peso es insignificante. Después de crear ánodos y cátodos con éxito, han generado una microbatería capaz de soportar alrededor de 100 cargas. El prototipo tomó este modelo y lo infló al tamaño de una batería de botón que alimenta un simple LED.

El equipo del MIT tiene un problema con el peso de la batería, pero no tiene ningún problema con la forma de la batería. Al igual que el agua, pueden adquirir la forma de cualquier recipiente en el que se instalen. Las nuevas baterías producidas por virus no son diferentes de las baterías tradicionales en lo que respecta a la capacidad energética y el rendimiento energético. Estas baterías recargables están siendo consideradas para alimentar coches híbridos . Según Angela Belcher, estas baterías construidas con virus también podrían utilizarse para alimentar una serie de dispositivos electrónicos personales.

El aspecto más ventajoso de las baterías fabricadas con virus es que se pueden producir de una manera respetuosa con el medio ambiente y que también resultarían económicas para los fabricantes. El proceso de fabricación podría llevarse a cabo a temperatura ambiente o por debajo de ella sin la participación de los disolventes orgánicos nocivos. Los materiales de las baterías no son tóxicos.

La presidenta del MIT, Susan Hockfield, mostró la batería prototipo en una rueda de prensa en la Casa Blanca. A ella se le unió el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Ambos se refirieron a la necesidad de financiación federal para fomentar la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías de energía limpia.

Ahora Belcher ya está pensando en mejores ideas con respecto a las baterías de virus. Quieren desarrollar baterías de mayor voltaje y capacitancia utilizando diferentes materiales como el fosfato de manganeso y el fosfato de níquel. Tiene la esperanza de que una vez que la próxima generación esté lista, esta tecnología pueda ser utilizada comercialmente.

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